Digo-digo teatro

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Memoria de la actividad de Digo-digo en 2005-2006

Estos han sido buenos años para Digo Digo pese a las dificultades a las que nos enfrentábamos. 2005 y 2006 han supuesto el asentamiento definitivo de nuestra compañía en el cada vez más competitivo y profesional mundo teatral andaluz. El estreno de nuestro último hijo, Quijotadas, era un desafío por múltiples motivos y la cálida acogida que ha obtenido por parte de público y crítica desde el 3 de marzo, fecha de su estreno, nos ha corroborado nuestros deseos e intuiciones.

Quijotadas es nuestro primer espectáculo tras la trilogía de ‘cuatro y una silla que son cinco’ (1998), ‘En la boca del lobo’ (2000) y  ‘Cinco... y acción’ (2003) En todas estas obras la dirección corrió a cargo de Juan Carlos Sánchez, y la interpretación por parte los fundadores del grupo, José Luis García Pérez y José María Peña. En estas tres obras nuestros fundadores aprendieron y consolidaron como pareja teatral encima de los escenarios contando historias relacionadas con el mundo de los actores, el teatro, el cine y las relaciones hombre-mujer., cosechando premios, aplausos y éxito. Pero tras el último espectáculo fue evidente que la fórmula había llegado a su agotamiento, y pese a sus evidentes réditos, era necesario un cambio, un golpe de timón, un nuevo destino.

A estos motivos internos se unieron motivos externos. El éxito de la carrera cinematográfica de José Luis García Pérez hizo que, pese a sus intenciones, le fuera muy difícil seguir trabajando como actor de teatro de forma regular en Digo Digo. De la misma manera su necesidad de contar cosas desde otra perspectiva le hicieron decidirse a dar el salto mortal sin red y pasarse a la dirección aprovechando el agotamiento del ciclo de Juan Carlos Sánchez, del que tanto aprendimos todos.

Con este cambio de posición –de delantero a entrenador- se hizo preciso un nuevo goleador, y qué mejor que tirar de la seguridad que da la experiencia. De esta manera Juan Motilla se ha convertido en la nueva pareja de José María Peña sobre las tablas. Con la entrada de Motilla en la compañía y su dominio de la técnica del clown, el estilo  de Digo Digo, sin dejar de ser fiel a sí mismo, ha añadido a la máscara contemporánea la frescura del clown. A esto ha contribuido también la incorporación de un dramaturgo, Jose Lagier, que nos ha ayudado ha contar nuestras historias de una manera más efectiva. Ambas incorporaciones, dados los resultados, pretendemos que sean por largo tiempo, trabajando ya ambos en la nueva producción de nuestra compañía.

A estas importantes incorporaciones se unieron también la de los clásicos y muy queridos para nosotros Esther Vázquez en vestuario y Moisés Robles en escenografía e iluminación y Alex O,Dogerthy en es espacio sonoro que realizaron un magnífico trabajo.

Por todos estos motivos -cambio de director, incorporación de un nuevo actor y dramaturgo (José Lagier) - Quijotadas se nos antojaba un duro desafío para nuestra aún joven compañía. Incierto sería decir que no estábamos ansiosos y algo asustados por ver cómo salíamos del envite.

Pero el 3 de marzo llegó por fin tras meses de ensayos y estrenamos nuestro espectáculo-homenaje al Quijote y Cervantes de la mano de sus dos personajes más desconocidos y apaleados: Rocinante y Pollino. Y a fe que dieron el resto.

Magníficas críticas obtuvimos con esta obra, con especial mención para el trabajo del director y los actores, principalmente José María Peña. Desde periódicos locales –Diario de Sevilla- a prestigiosas revistas culturales –Cambio 16- la prensa saludó nuestra obra resaltando la frescura de su planeamiento y lo logrado de las interpretaciones. Además la resonancia mediática fue mayúscula, superando todas nuestras expectativas, siendo el estreno recogido con profusión gráfica en toda la prensa gratuita, Diario de Sevilla, ABC, Diario de Andalucía y El Mundo. Así mismo aparecimos en Canal Sur, Canal 2 Andalucía, Localia y Sevilla TV. Obtuvimos interés y entrevistas en Radio Nacional, Cadena Ser, Onda Cero, Canal Sur Radio y muchas otras.  Lo que se dice un pleno al 15.

Durante tres semanas estuvimos en La Imperdible de Sevilla con buena afluencia de público, llegando  a hacer doblete en  la última semana, cosa que no sucedía hacía mucho tiempo en esta sala. A partir de ahí estuvimos rodando la obra a través del circuito de la Diputación de Sevilla, llegando casi a las 20 funciones por diferentes pueblos de la provincia como Pilas, Coria del Río, el Viso u Olivares. También actuamos  a través de Unicaja en Montellano y Los palacios y a través de varios ayuntamientos en plazas como Guillena. En mayo acudimos como actuación de cierre al Festival de Clown de Arrigoriaga, en Vizcaya, donde tuvimos un excelente recibimiento. Igualmente  a través de Unicaja actuamos al final de dicho mes en Aljaraque, entre otros lugares.

En junio y julio continuamos con las funciones  de la diputación y en diferentes plazas andaluzas como Martos o Belacazar incluyendo nuestra participación en el festival de Teatro del Sur en Palma del Río, donde conseguimos la entrega absoluta del público, que disfruto con nuestro espectáculo. Nos alegra decir que gracias a nuestra participación cerramos diversos contratos para el resto del año. Qué pena que ya no exista el premio del público, que ya tuvimos ocasión de ganar...

Tras un merecido descanso en Agosto, en septiembre viajamos hasta Asturias para actuar contratados por el Teatro Campoamor de Gijón.  A partir de octubre nos embarcamos en el circuito del CIPAEM, actuando en plazas como Benacazón o Mairena del Aljarafe, y yendo a Córdoba de nuevo con Unicaja, a Lucena específicamente.

Gran alegría fue para nosotros poder introducir por primera vez en su historia el teatro en la feria del Caballo SICAB de Sevilla, donde actuamos al final de noviembre por dos veces. Magnífico para nuestros Rocinante y Pollino verse rodeado de tantos amigos cuadrúpedos. Igualmente estuvimos tres días al principio de diciembre en la Sala la Central Lechera de Cádiz. También fuimos programados en el Teatro Cánovas de la capital malagueña.
A la vez que conocíamos nuestro ingreso en el Circuto Andaluz de Teatro. Y cerrabamos el proceso de la subvenión dentro del mismo año 2005, ara nosotros todo un orgullo.

En definitiva Quijotadas ha demostrado ser un nuevo comienzo  para nosotros. Creemos haber superado con creces las dificultades a las que nos enfrentábamos y haber empezado un nuevo camino que, esperemos, nos lleve más lejos en nuestro viaje artístico y empresarial, que no es otro que llevar por bandera el buen teatro hecho en Andalucía por andaluces.